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¿Por qué avanza la enfermedad?

Al tratarse de una enfermedad crónica y progresiva, ésta avanza. Y conforme avanza la enfermedad, aparecen nuevos síntomas motores y no motores que suponen un empeoramiento funcional importante.

Entre los síntomas motores destacan los trastornos de la marcha, caracterizados por bloqueos, movimientos irregulares; alteraciones de la postura y del equilibrio, disfagia (atragantamiento) y disartria (problemas al hablar).

Aunque algunos de los síntomas no motores están ya presentes en las fases iniciales de la enfermedad, éstos se agravan de forma significativa conforme avanza la enfermedad.

Entre ellos destacan las alteraciones del sueño, con sueño fragmentado, la somnolencia diurna, la hipotensión ortostática, la sudoración excesiva, el estreñimiento y las alteraciones cognitivas y neuropsiquiátricas, así como el dolor o la fatiga.